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Cómo saber si soy Celosa

Cómo saber si soy Celosa



1- ¿Has revisado alguna vez las llamadas de telefono ,mensajes de texto o el Facebook de tu pareja?

Recuerden esta pregunta se refiere a que si en su ultima relacion han echo esto



2- ¿Crees que es posible la amistad con un ex?

Recuerden si crees que es posible pone que si si no lo crees no



3- ¿Conoces al revés y al derecho la historia de amor de tu pareja?

El contexto de esta pregunta va en pro a locelos no como algo de confianza



4- Vez a tu pareja en algún lado con otra persona ¿Vaz y te presentas o esperas a que te presentan?

Aqui se refiere a si lo vez con alguien sospechoso como en el caso de una mujer si lo vez con un hombre



5- ¿Cuando llaman a tu pareja por teléfono no puedes contenerte y escuchas la conversacion?

Esto se refiere a un telefono de casa por ejemplo lo llaman a el o ella y va a contestar apresuradamente como ocultando algo



6- ¿Has sentido que alguien te quiere quitar a tu pareja?

Novios Celosos


Llamamos celos a esa manera de control obsesivo que se pone en marcha ante el miedo a perder una "posesión". De nuevo nos encontramos con que los pensamientos pueden desencadenar emociones negativas y su control racional lograría desarticular esa emoción particularmente obsesiva.

Aquí hablaremos principalmente de los que se dan en la relación amorosa, aunque en la vida cotidiana también hay personas que muestra envidia por cualquier cosa que posean otros. Los celos suelen darse en personas dependientes con una frágil autoestima que se sienten terriblemente vacías ante la posibilidad de perder al ser amado. Su vida nunca ha sido cultivada interiormente necesitando constantemente del apoyo de unos u otros para poder proseguir en su andadura. Los celos son su manera de controlar aquello que temen perder previendo en todo momento que la simple posibilidad de "abandono" no llegue a darse. Pero al contrario de lo que esperan, su constante control y desconfianza producen otro efecto. La persona víctima de los celos del otro, se siente cada vez más agobiada y necesita huir de tal aprieto. Los celos siempre acaban produciendo el efecto contrario del deseado: el receptor de los celos no aguanta más una fidelidad nunca creíble por más justificaciones que lleve acabo y el celoso se siente atormentado por su fijación de ideas y desesperado cuando por fin la consecuencia previsible es la ruptura de la relación tan protegida.

La desconfianza en los propios valores crea indefensión y dependencia en los otros. Aman con locura absorbiendo cada milímetro de su amado sin dejar que se abra un minúsculo hueco entre ambas vidas. Presionan hasta agotar permitiendo la fijación de ideas absurdas en su mente de forma obsesiva que desequilibran a cualquiera. No viven ni dejan vivir porque en su temor se olvidan de permitirse el goce. Nunca llegan a estar satisfechas porque la duda siempre está visible en sus retorcidas mentes. Y hablo en forma femenina porque somos las mujeres las mayores adictas a esa negativa y deformante emoción. Las mujeres por propia naturaleza somos absorbentes, ruines, envidiosas y no solemos conformarnos con poco. Pero no quiero entrar en polémicas al establecer unas muy personales diferencias de sexo porque ello no es motivo de este artículo.

En los niños también podemos encontrar celos pero en ellos y en determinadas situaciones son comportamientos normales. El niño siempre inseguro en sus primeras etapas de desarrollo precisa del cobijo y del afecto que le proporcionan los padres. Esto lo mantiene en equilibrio. Cuando la mamá, suministradora principal de esa fuente amorosa y segura vuelve a quedar encinta, la inseguridad de que vayan a cambiarlo por el nuevo bebé, resurge en forma de celos hacia ese nuevo ser. Normalmente es necesario que pase un tiempo de acomodación para que el niño se percate de que nadie va a cambiarlo por otro y aprenda a compartir a sus papás con el nuevo hermanito. Esa etapa bien llevada por los padres facilita el equilibrio en el niño.

Los celos se consideran una conducta patológica cuando se instauran en el patrón habitual de la persona haciéndola sufridora de una ausencia de fuerza interior. Los celos pueden llevar a la persona inestable afectivamente a llevar a cabo algunas conductas psicópatas. La idea fija de traición está tan asentada en su interior que al verse hundida reacciona amoralmente. "¡Si no va a ser mío, no va a ser de nadie!!"- palabras dramáticas que a menudo descubren a ese ser absorbente que describíamos víctima de la emoción negativa llamada celos.

Este tipo de celos tan arraigados y profundos, necesitan una buena terapia para poder descubrirlos y vencerlos. Trabajando los pensamientos confrontándolos con la realidad ayudará a detener la fuerza con que invaden a la persona que los sufre.

Los celos nunca son positivos porque la persona tiene que creer en sí misma y valorarse sin necesidad de depender exclusivamente de otros para existir. Una relación de pareja en la que exista suficiente espacio para poder disponer de una parcela privada para cada miembro y una común para ambos logrará un mejor entendimiento y equilibrio facilitando el desarrollo de ambos.

¿Por que no hay celos?


Dicen que los celos son una expresión de amor. Claro, siempre y cuando no excedan el “límite de lo permitido” y pasen de pequeñas muestras a constantes señales de celotipia, lo cual sí podría poner en riesgo no solo la estabilidad de nuestra relación, sino de nuestra psique. No obstante, es lo que cualquier persona -por lo menos, mujer- podría esperar mínimamente de su pareja como señal de que es importante para él/ella. Entonces, ¿es normal que no nos cele?

Del dicho al hecho hay mucho trecho y de la percepción subjetiva a la realidad también puede haber un mundo de distancia, así que es mejor tener en cuenta una variedad de motivos por los que podríamos creer que es verdad, a ver si comprobamos nuestras sospechas.

El motivo que más comúmente se nos podría venir a la cabeza es que nuestro enamorado/novio/esposo esté saliendo con otra persona -en otras palabras, que tenga una amante- y que por ello haya decaído la atracción que se supone debería sentir por nosotras. Claro que para sospechar más seriamente de una

Control de los celos


Los celos se definen como un estado emotivo ansioso que padece una persona cuando siente miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee o cree tener. La sospecha juega un papel importante, por lo tanto, si tu pareja te cela, no confía tanto en ti. “Los celos se alimentan de dudas”, dice una frase del escritor francés François de la Rochefoucauld. Así que manos a la obra para evitar los celos de tu “gordito”.

Primero debes considerar que existen los celos enfermizos y los normales. ¿Cómo definirlos? Sufre de los primeros si te prohíbe salidas con tus amigas, piensa que todos quieren “algo” contigo, critica constantemente tu vestuario, limitando tu esencia, o si cada vez que conversas con un hombre te interroga como si hubieses matado a alguien.

Si te encuentras en cualquiera de esas situaciones, no te preocupes, porque no eres la culpable, él tiene un problema, deben conversarlo y superarlo juntos si pretendes cultivar una relación sana y feliz.

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Mis amigos: Está bien que tengas muchos amigos, pero no abuses. No es necesario que salgas con ellos todas las semanas y menos si eres la única mujer del grupo
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Pasado amoroso:A las mujeres nos gusta hablar sobre nuestro pasado, pero a él no le interesa cómo era “Juanito” en la cama, menos si se manejaba mejor en esas artes. Si te pregunta, responderle sin mucho interés y recuérdale que por algo te encuentras a su lado.
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Adiós al ex:No lo compares con tu ex contándole lo mucho que tu mamá lo quería y lo atento que se mostraba con ella, refregándole en la cara que le falta mucho para ganarse su cariño. Recuerda que todas las personas disfrutan de cualidades diferentes y debe potenciar las suyas.
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Sólo para ti: A los hombres les parece sexy una mujer coqueta, pero el extremo no es bueno. Si te pones una falda cortita, no coquetees con todos. Al contrario, hazle saber que quieres ser sexy sólo para él, seguro que se sentirá orgulloso. Y si los otros te miran, problema de ellos.
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Tiempo de fiesta: Te encanta bailar y él parece un robot, entonces optas por bailar con el que mejor mueve las caderas. Una buena decisión que evitará que te aburras, pero ¿has visto su cara? o ¿le has preguntado si le molesta? Entonces, procura que no exista un roce constante que de pie a que piense que te encantaría tener “algo” con él.
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Fuera dudas: Si te llama un amigo, no omitas su nombre, ya que pensará lo peor. No te cuesta nada contarle, pues eso no implica que se meta en tus asuntos. Evita las dudas.
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Ver y no tocar: Es cierto que a las mujeres nos gusta provocar, pero mirar descaradamente a alguien no es la forma. Por respeto a ti, a él y a la relación, disimula.
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Apoyo incondicional: Los hombres necesitan aprobación, que acepten sus proyectos y que crean en ellos. Por eso no los compares con el simpático y exitoso marido de tu amiga. Mejor aliéntalo a ser mejor. Seguro que te lo agradecerá.
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Pon límites: Si van a una fiesta y un conocido comienza a bromear contigo en doble sentido, trata de no seguirle el juego. El pensará: “Si se comporta así conmigo presente, qué hará cuando me ausento”. Todo cambia si el que te molesta es tu partner, pues ahí existe confianza y tu pareja lo entenderá. Aunque no te pases.
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Un libro abierto: Sales con un gran amigo y, como crees que tu amorcito te matará, no le cuentas e inventas una excusa. Error. Haz todo lo contrario y coméntale a grandes rasgos lo que hicieron, pero asegúrate de dejarle claro que lo extrañaste mucho. Una buena fórmula es que salgan los tres para que lo conozca y sepa existe sólo amistad entre ustedes. “El que nada hace, nada teme”. Por último, como presión sicológica, puedes colgar la siguiente frase de Molière frente a su cama: “El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor”.

Los celos en el noviazgo



He podido disfrutar una relación tan hermosa en lo personal con mi novio durante un par de años y ahora estamos a punto de casarnos. Con todo, los celos han estado incluidos en nuestra relación de alguna manera u otra. Creo que todos los hemos sentido en algún punto de nuestra vida, así que revisemos algo sobre ellos.

¿Qué son los celos?

Los celos, según el diccionario de la Real Academia Española, son la sospecha o inquietud ante la posibilidad de que la persona amada nos reste atención en favor de otra. Bajo esta definición podemos distinguir a los celos como una reacción, una emoción natural, ante un cambio de circunstancias en la relación entre dos personas.

Cuando amamos a alguien, es normal que tengamos ciertas expectativas en cuanto a lo que la otra persona nos puede dar. Cuando éstas no se cumplen y vemos preferencia por algo o alguien más, obviamente reaccionamos. Por ejemplo, yo reconozco que espero que mi prometido me tenga como prioridad en su lista de actividades de fin de semana. Por eso, si su familia, trabajo o amigos lo absorben y tiene que salir con ellos, surge algo de celo por el tiempo que doy por supuesto que es para mí.

Los celos también están relacionados a apropiar a algo o a alguien (como nuestro novio) como pertenencia de una. Como seres humanos, todos tenemos un sentido de pertenencia normal y válido (el deseo de pertenecer a algo o a alguien) y esto se refleja de manera clara en la manera que dirigimos las relaciones de noviazgo. En este caso, entonces, los celos serían una reacción natural ante la posible pérdida de aquello que consideramos nuestro.

Con esto en mente, preguntemos

¿Los celos son buenos o malos?

Los celos, al definirse como una emoción, en sí mismos no tienen bondad o negatividad; el manejo de esta emoción es lo que le da su perfil positivo o negativo, junto con saber distinguir entre lo que percibimos y lo que realmente es. Como cualquier otra emoción (la tristeza, alegría, enojo, etc.) los celos, en la cantidad adecuada, pueden ser benéficos (¡claro, Dios nos los dio!). Por ejemplo, en mi caso, cuando mi novio me muestra algo de celos por alguna situación particular con algún compañero o amigo, me siento halagada porque sé que le importa y me cuida; en cambio, si ignora una situación en la que evidentemente alguien está intentando algo conmigo y no hace nada, me siento mal al no percibir ese interés.

Los celos patológicos entran cuando la persona se deja guiar por la percepción de la situación y descarga su cúmulo de emociones por un temor constante a ser reemplazado, a perder lo que considera «suyo» – esto anclado a cuestiones personales como temor al rechazo, autoestima no sana, un historial negativo de relaciones, entre otros.

Ahora, en cuanto los celos, aún Dios mismo se muestra como un Dios celoso. Cuando se relata en la Biblia sobre la relación con Él, Él se refiere a su pueblo, su posesión más valiosa, su creación. Ahí podemos ver el reflejo de ese deseo de pertenecer, de Dios hacia lo suyo y de lo suyo hacia Dios mismo. Cuando cambiamos nuestras prioridades y no le damos la atención que la relación requiere, sea cual sea la relación, obviamente hay reacción de la otra parte.

Hasta aquí esto es maravilloso, pero el problema es cuando atribuimos un sentido de pertenencia a algo que no es nuestro. En el caso del noviazgo, particularmente, donde todavía no nos hemos casado o no hay un compromiso formal, este sentido de pertenencia y de posesión sin control puede ser devastador. Otro problema que podemos encontrar es el que surge de basar nuestra seguridad en un ser humano falible y cambiable, y en lo que la otra persona haga o deje de hacer. Al no estar conciente de la posibilidad de variación en la otra persona, ponemos nuestras expectativas y seguridad en algo que puede fallar.

Es importante detectar cuando el novio o la novia, en una relación de noviazgo, tiene un problema de manejo de los celos. Algunas de las señales a tener en cuenta son las siguientes:

* Necesita controlar todos los movimientos del otro.
* No le da espacio para hacer actividades individuales.
* Arma escenas de celos sin motivos reales.
* Cree conocerte más que tú misma

Hay mucho que decir sobre los celos, pero éstas son algunas pautas generales para darnos idea de lo que se trata. Si cuando se empieza un noviazgo ya se presentan estas señales, se requiere que desde el principio se ponga un alto y se busque ayuda para la persona que tiene problemas con lo celos – ya se trate de ti o de tu novio.

En conclusión

Podemos ayudar a que no se propicien los celos cuando esté en nuestras manos. Para evitar este tipo de conflictos, hay que formar una base sólida, teniendo el orden correcto en las prioridades de acuerdo a los estándares correctos. Podremos relacionarnos con nuestro novio, o con las demás personas, de una manera constructiva y con base más estable si tenemos expectativas realistas y no ponemos todo el peso de nuestra confianza en algo que puede variar. Ya sea que seas tú la que tengas dificultades en controlar los celos o sea tu novio, verlo con otra perspectiva, con ojos realistas y los pies bien puestos sobre la tierra, traerá bendición a la relación.
Escrito por Psic. Elizabeth Ramírez A.
 
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