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Los celos en el noviazgo



He podido disfrutar una relación tan hermosa en lo personal con mi novio durante un par de años y ahora estamos a punto de casarnos. Con todo, los celos han estado incluidos en nuestra relación de alguna manera u otra. Creo que todos los hemos sentido en algún punto de nuestra vida, así que revisemos algo sobre ellos.

¿Qué son los celos?

Los celos, según el diccionario de la Real Academia Española, son la sospecha o inquietud ante la posibilidad de que la persona amada nos reste atención en favor de otra. Bajo esta definición podemos distinguir a los celos como una reacción, una emoción natural, ante un cambio de circunstancias en la relación entre dos personas.

Cuando amamos a alguien, es normal que tengamos ciertas expectativas en cuanto a lo que la otra persona nos puede dar. Cuando éstas no se cumplen y vemos preferencia por algo o alguien más, obviamente reaccionamos. Por ejemplo, yo reconozco que espero que mi prometido me tenga como prioridad en su lista de actividades de fin de semana. Por eso, si su familia, trabajo o amigos lo absorben y tiene que salir con ellos, surge algo de celo por el tiempo que doy por supuesto que es para mí.

Los celos también están relacionados a apropiar a algo o a alguien (como nuestro novio) como pertenencia de una. Como seres humanos, todos tenemos un sentido de pertenencia normal y válido (el deseo de pertenecer a algo o a alguien) y esto se refleja de manera clara en la manera que dirigimos las relaciones de noviazgo. En este caso, entonces, los celos serían una reacción natural ante la posible pérdida de aquello que consideramos nuestro.

Con esto en mente, preguntemos

¿Los celos son buenos o malos?

Los celos, al definirse como una emoción, en sí mismos no tienen bondad o negatividad; el manejo de esta emoción es lo que le da su perfil positivo o negativo, junto con saber distinguir entre lo que percibimos y lo que realmente es. Como cualquier otra emoción (la tristeza, alegría, enojo, etc.) los celos, en la cantidad adecuada, pueden ser benéficos (¡claro, Dios nos los dio!). Por ejemplo, en mi caso, cuando mi novio me muestra algo de celos por alguna situación particular con algún compañero o amigo, me siento halagada porque sé que le importa y me cuida; en cambio, si ignora una situación en la que evidentemente alguien está intentando algo conmigo y no hace nada, me siento mal al no percibir ese interés.

Los celos patológicos entran cuando la persona se deja guiar por la percepción de la situación y descarga su cúmulo de emociones por un temor constante a ser reemplazado, a perder lo que considera «suyo» – esto anclado a cuestiones personales como temor al rechazo, autoestima no sana, un historial negativo de relaciones, entre otros.

Ahora, en cuanto los celos, aún Dios mismo se muestra como un Dios celoso. Cuando se relata en la Biblia sobre la relación con Él, Él se refiere a su pueblo, su posesión más valiosa, su creación. Ahí podemos ver el reflejo de ese deseo de pertenecer, de Dios hacia lo suyo y de lo suyo hacia Dios mismo. Cuando cambiamos nuestras prioridades y no le damos la atención que la relación requiere, sea cual sea la relación, obviamente hay reacción de la otra parte.

Hasta aquí esto es maravilloso, pero el problema es cuando atribuimos un sentido de pertenencia a algo que no es nuestro. En el caso del noviazgo, particularmente, donde todavía no nos hemos casado o no hay un compromiso formal, este sentido de pertenencia y de posesión sin control puede ser devastador. Otro problema que podemos encontrar es el que surge de basar nuestra seguridad en un ser humano falible y cambiable, y en lo que la otra persona haga o deje de hacer. Al no estar conciente de la posibilidad de variación en la otra persona, ponemos nuestras expectativas y seguridad en algo que puede fallar.

Es importante detectar cuando el novio o la novia, en una relación de noviazgo, tiene un problema de manejo de los celos. Algunas de las señales a tener en cuenta son las siguientes:

* Necesita controlar todos los movimientos del otro.
* No le da espacio para hacer actividades individuales.
* Arma escenas de celos sin motivos reales.
* Cree conocerte más que tú misma

Hay mucho que decir sobre los celos, pero éstas son algunas pautas generales para darnos idea de lo que se trata. Si cuando se empieza un noviazgo ya se presentan estas señales, se requiere que desde el principio se ponga un alto y se busque ayuda para la persona que tiene problemas con lo celos – ya se trate de ti o de tu novio.

En conclusión

Podemos ayudar a que no se propicien los celos cuando esté en nuestras manos. Para evitar este tipo de conflictos, hay que formar una base sólida, teniendo el orden correcto en las prioridades de acuerdo a los estándares correctos. Podremos relacionarnos con nuestro novio, o con las demás personas, de una manera constructiva y con base más estable si tenemos expectativas realistas y no ponemos todo el peso de nuestra confianza en algo que puede variar. Ya sea que seas tú la que tengas dificultades en controlar los celos o sea tu novio, verlo con otra perspectiva, con ojos realistas y los pies bien puestos sobre la tierra, traerá bendición a la relación.
Escrito por Psic. Elizabeth Ramírez A.

Probando el sexo



¿No sería genial si pudieras predecir si tu novia te podría hacer feliz por siempre? ¿Qué tal si pudieras determinar si tu novio te hará feliz por siempre?

Al tener citas, es normal que uno se pregunte si la persona con la que sale es la apropiada. El romance parece una inversión muy grande como para arriesgar el corazón con cualquiera.

Pero algunos solteros transitan una ruta peligrosa cuando “prueban” sus relaciones. Algunas veces, nuestro proceso de buscar esposa se parece más a la compra de un automóvil. Si alguna vez compraste un auto, sabes qué tan estresante puede llegar a ser. Se acelera el corazón, la ansiedad llena tu mente y miras al vendedor y al auto con desconfianza. Un auto es una inversión importante, y no quieres entregar tu dinero por un auto que no va a responderte.

El vendedor percibe tus dudas, pero desea hacer la venta, así que sugiere: “Abre el capó y echa una mirada. Llévalo a dar una vuelta para probarlo”. Así que tomas las llaves, aceleras al salir del estacionamiento y juzgas qué tan bien responde el automóvil. Tu meta es asegurarte que este auto es lo que buscas. Si el auto no te gusta, lo devuelves y te vas. Este proceso tiene sentido cuando se compra un auto.

¡Oh sorpresa!, muchos solteros aplican la misma filosofía en las relaciones románticas. Se sienten motivados a hacer una “prueba” sexual con su novio o novia. Piensan: “Si nos acostamos o nos mudamos juntos, podremos ver que tan bien nos llevamos.

Entonces, si no nos llevamos bien, podemos romper la relación fácilmente sin los enredos del matrimonio. Esto puede sonar como sabio, pero hacer una “prueba” del acto sexual, puede ser un camino que lleva al desastre.

El sexo es una fuerza sorprendente, más poderosa de lo que muchos de nosotros pensamos. El apóstol Pablo describe este poder en Primera Corintios 6:16: ¿No saben que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues la Escritura dice: «Los dos llegarán a ser un solo cuerpo»? La palabra clave aquí es “une”, lo que en el texto original significa “unir con cemento o súper pegamento”.

Tal vez estés familiarizado con los superpegamentos. Como un inocente chico de 13 años, cierta vez utilicé uno de estos pegamentos para armar un modelo de aeroplano. Razoné: “Lo voy a probar. Si soy cuidadoso, no me pasará nada”. Como te imaginarás, terminé con pegamento en mis dedos, y accidentalmente junté el índice y el pulgar. Asustado, traté de separarlos, pero nada funcionó. Como último recurso, separé los dedos arrancándome la piel. El dolor fue tremendo. Sin embargo, aprendí una lección: no puedes hacer “pruebas” con el súper pegamento; une de manera permanente.

De la misma manera, Dios designó a las relaciones sexuales para unir de manera sobrenatural al esposo y la esposa como uno, lo que significa que no sería sabio hacer una “prueba”. Porque, una vez que tengas relaciones, tu corazón y tu cuerpo se unirán inmediatamente a la otra persona.

Si no estás de acuerdo, considera que la relación sexual no fuera un proceso de unión, todos nosotros podríamos tener sexo con la persona que quisiéramos, luego separarnos, y nunca más sentir ni una punzada de dolor. El hecho de que las parejas queden con el corazón roto cuando se separan después de haber tenido sexo (aunque solo sea besarse y acariciarse) es prueba de que las relaciones sexuales son un proceso de unión.

Irónicamente, algunos solteros, especialmente las mujeres, creen que involucrarse sexualmente alentará a sus novios a comprometerse. El razonamiento es que un poco de sexo los convencerá de tomar la relación en serio y casarse. Sin embargo, la actividad sexual no alienta a nadie a comprometerse. Al contrario, desalienta a los hombres y a las mujeres de casarse, porque obtienen todo el sexo y la compañía que quieren gratis. ¿Por qué considerar el matrimonio cuando tengo todo lo que quiero sin ataduras?

La intimidad no existe sin amor sacrificial y compromiso. Estas cualidades están ausentes cuando las parejas que están saliendo tienen relaciones sexuales o se mudan juntas. En esencia, el placer y la conveniencia se vuelven más importantes que el bienestar del otro. Por eso, es imposible que alguien pida tener sexo antes del matrimonio y lo justifique diciendo: “Yo te amo”. Si realmente te ama, se casará o tendrá citas contigo sin tener relaciones sexuales.

Cuando Jesús murió en la cruz, no hizo una “prueba de manejo” de su relación contigo. Su crucifixión demostró su compromiso de amor para siempre. De la misma manera, el matrimonio en la tierra fue designado por Dios para ilustrar gloriosamente tu casamiento espiritual con Cristo. El Señor quiere lo mejor para ti, y creó el sexo para tu bien.

Por lo tanto, valora tu habilidad para expresar deseo físico por otra persona. Las relaciones sexuales son magníficas, porque representan el apasionado deseo de Cristo por ti. De la misma manera que el superpegamento, la fuerza de Su amor durará por siempre. Así que, espera a celebrar el poder de la pasión sexual cuando te cases – valdrá la pena esperar.
fuente:sigueme.net

Me Cansé de mi novia



Amaba a mi novia, pero me he cansado de ella y de ese amor. La verdad es que quiero terminar este noviazgo, pero no sé cómo hacerlo.

Respuesta:

Estimado joven, en vez de recomendarle qué pasos debe tomar para terminar con este noviazgo, prefiero tomar otro ángulo. Quiero hablarle acerca de lo que es el verdadero amor. Naturalmente le recomiendo que termine el noviazgo, porque si no ama a esta pobre joven, no debe partirle más el corazón. Menos mal que son tan sólo novios y pueden concluir esta relación.

Quiero transmitirle algo acerca del amor. A continuación le doy una descripción del mismo; la más bella que jamás he leído, y dice lo siguiente:

"El amor es paciente, es benigno; el amor no es celoso ni envidioso; el amor no es presumido ni orgulloso; no es arrogante ni egoísta ni grosero; no trata de salirse siempre con la suya; no es irritable ni quisquilloso; no guarda rencor; no le gustan las injusticias y se regocija cuando triunfa la verdad. El que ama es fiel a ese amor cuéstele lo que le cueste; siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y la defiende con firmeza. Un día se dejará de profetizar, de hablar en lenguas, y el saber ya no será necesario. Pero siempre existirá el amor. Lo mayor de todo es el amor" (1 Corintios 13).

¿No le parece estupenda esa descripción? La saqué de una traducción moderna de la Biblia. Porque la Biblia está llena de estas verdades hermosas. Usted me decía que se cansó de aquel amor, y no ama más a su novia. Pues le diré que el verdadero amor nunca deja de ser, siempre existirá. El que ama es fiel a ese amor cueste lo que le cueste. Siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y la defiende con firmeza.

No señor, el amor no muere, no desaparece, y del amor uno nunca se cansa.

Usted se ha cansado quizá de un noviazgo apasionado, pero no del verdadero amor. Muchas veces nosotros hablamos del amor, y no tenemos la menor idea de lo que estamos diciendo. Hablamos quizá de una pasión, un entusiasmo, o un sueño juvenil, o a veces infantil también. El verdadero amor nunca deja de ser, dice la Biblia.

Para conocer el verdadero amor, tenemos que conocer a Dios en forma personal, porque la Biblia dice que Dios es amor (1 Juan 4). Si usted le abre su vida a Cristo, estimado amigo, va a encontrar que El va a llenar su corazón con el amor divino, el amor eterno, el amor verdadero que le ayudará amar a su novia, tal vez no a ésta, sino a la que Dios le tenga destinada; y la va a poder amar hasta la muerte, porque el amor de Dios llena el corazón, y nos da poder para amar aun a aquellos que nos odian.

Pídale a Cristo que venga a morar a su corazón y conozca el verdadero amor, pero sea honesto con su novia y dígale que desea terminar el noviazgo porque hasta ahora no conocía lo que era el verdadero amor.
Luis Palau

Noviazgos que dejan de ser



Conocí a un muchacho que vino de otro país latinoamericano a estudiar a mi país. Me hizo muchas promesas y me enamoré de él, con la ilusión de que él era el hombre que Dios había escogido para ser mi esposo.

Pero sucede que hace tres meses decidió regresar a su patria sin mencionar siquiera su deseo
de que nos casáramos. Ni siquiera me ha escrito todo este tiempo. Estoy terriblemente decepcionada. ¿Qué puedo hacer?

Respuesta:

Su caso no es único, muchas jóvenes sufren la misma desilusión. Quiero que sepa que Dios, quien la creó y la ama, desea lo mejor para usted. En mi
opinión, un novio que se retira sin dar explicación por su proceder, es un hombre inmaduro que no conoce el valor de la dignidad humana y por lo tanto
no sabe respetar a los demás. Yo creo que fue mas bien una bendición de Dios el que este joven se diera a conocer por su forma de actuar. Ahora usted
puede reconocer que él no es la clase de esposo que usted hubiera querido tener para el resto de su vida.

El sabio Salomón dice en Proverbios capítulo 18:

"El que halla esposa halla el bien y alcanza la bendición de Dios".

Me alegra que haya buscado el consejo de un pastor espiritual. Dios tiene a alguien mejor para usted. El hecho de que este joven no le escribe,
simplemente significa que, o estaba jugando con sus emociones, o sencillamente él reconoció que no estaba preparado para el matrimonio, y no sabiendo cómo retirarse con dignidad, simplemente se esfumó y no desea tener comunicación con usted.

El sabio Salomón también dice en el mismo capítulo 18: "El que quiere amigos ha de mostrarse amigo".

Yo le recomiendo señorita que busque varios amigos, de buena moral, alegres, cristianos. Ponga su atención en cosas constructivas. Tome un curso
de algo que verdaderamente le agrade. Pero ante todo, hágase amigo del amigo más sincero y noble que todos podemos tener: Cristo.

El desea ser su amigo y si usted le pide que venga a morar a su corazón, le va a ayudar a escoger el hombre ideal para ser su esposo. Cristo es un amigo fiel para siempre. El le puede dar la paz que usted ahora está necesitando.

No deje que su mente se concentre obstinadamente en este fracaso. Establezca una visión nueva. Con Cristo en su corazón guiando su vida, usted podrá ver las cosas más claras; encontrará nuevos horizontes que le llevarán a experimentar mucha satisfacción.

Ahora mismo, en oración, pídale a Cristo que venga a morar a su corazón para siempre.
Autor:luispalau
 
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